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Ni el Fraga incrustado en la ventana papal ni el llegado “entonces” de Suso de Toro en que “pasaremos a hablar de lo importante...” tienen por qué ser, necesariamente, sinónimos y presagio de que el cambio en Galicia está en puertas. Ojalá, pero puede que no ocurra. Los populares pretenden resistir asidos por enésima vez a su totémico dinosaurio, y a una estrategia basada en rebañar hasta el último voto del último rincón de esta Galicia a la que nadie como sus caciques le conocen tan bien las tripas. Resistir es su única estrategia. Llevan muchos años resistiendo. En realidad es lo único que han hecho bien durante todos estos años.
Me parece incluso pretencioso hablar de “el actor exhausto”, Fraga, después del excelente artículo de Suso de Toro que recomiendo al lector. Sublime y escatológico en afirmaciones como la de que “Fraga Iribarne es un actor exhausto que está condenado a representar hasta el final el personaje que él mismo soñó”. Oportunísima ahora la ya por entonces advertencia de que “No nos puede inspirar compasión quien lo que busca es componer una buena estampa final jugando frívolamente con la vejez y la enfermedad”. Era así en octubre del año pasado y sigue siendo así. Estos tienen tan pocos recursos como imaginación y fuelle el dinosaurio, así que tiran de lo que tienen.
Para muestra el botón del cartel de Fraga. Ya ganaron las primeras elecciones con un candidato adornado para la ocasión con ciertas evocaciones nazis, incluso, y no se cortan nada a la hora de tirar de archivo gráfico de don Manuel. No tienen otra cosa y saben que el voto del PP en Galicia está seguro entre los suyos incluso si colocan a Fraga con una mona en brazos. En realidad Fraga tiene la misma gracia, ninguna. Y no es más difícil de explicar esta fidelidad electoral que el hecho de que que don Manuel llegara a ser un día uno de los padres de la Constitución. En la densa y larga trayectoria del dinosaurio Fraga, don Manuel es un personaje que se supera y rebosa a sí mismo.
“Covadonga” es ahora su grito de guerra. Menuda la gracia que le hará a Mariano y su pandilla de pusilánimes la Reconquista que les anuncia desde Galicia don Manuel. Las batallas del abuelo son así, y o lo metes a tiempo en el geriátrico o te escoña la fiesta con bromas tan inoportunas como esta. De aquí a escucharle decir que la reconquista del PP empieza de arriba a abajo, de norte a sur, de oeste a este, retar a los de Zapatero, Touriño y Quintana con un Santiago y cierra España, solo media lo que resta para que don Manuel empiece a subirse a los estrados de los mítines. A fin de cuentas, lo del abuelo no es más que el resultado de la degeneración producto de la edad de un carácter fuerte y autoritario de quien se mojó hasta los cataplines en Palomares, y ahora se cree que el ciervo que cayó a trescientos metros lo alcanzó realmente el disparo de su escopeta. Eso por no mencionar que el ciervo en cuestión lo más probable es que ya estuviera muerto o fuera de plástico.
Lo mejor del asunto para Galicia es que con semejantes bromas el abuelo ha conseguido ampliar el espectro de las próximas autonómicas gallegas. A diferencia de las anteriores, el grito de “Covadonga” coloca a los suyos ante el reto de emprender la Reconquista que sueña don Manuel, y a los otros a no permitirlo y, por contra, conquistar el feudo que sistemáticamente les fue negado, el feudo de don Manuel, Galicia.
Si al PP le cae esta breva como a don Manuel le caen los ciervos, Mariano y su pandilla de pusilánimes podrían incluso ponerse a soñar. Pero si es al contrario, a ver quién es el listo que convence al abuelo de que existen lugares en el Norte como Altamira plagados de bichos y cazadores, antes de que le de algo definitivo haciendo de jefe de de la oposición en el Parlamento de Galicia. |
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