INTRODUCCIÓN


      Hace quince años que nos tentamos, trece desde que lo dejamos tal y como hasta estaba. Hace quince años que mi amigo Lino Blanco lo propuso: indagar, buscar, saber de lo que de verdad había en aquella historia de noches de “fiadeiro” al calor de las lumbres de los inviernos, historias de lobos y de hombres, de un hombre que se había vuelto lobo, cuentos de viejos..., o no tanto.
      Confieso que la idea me pareció tan descabellada e imposible al principio, como cautivadora en cuanto descubrí que no estaba tan lejos en el tiempo y en el espacio, y que era posible y hasta fácil aproximarse, cuando menos, a algunos aspectos de aquel que desde niño escuchara llamar “O Home do Unto” y otros llamaban "O Lobo da Xente", "O Lobishome", "El Hombre Lobo", "El Hombre Lobo de Allariz"...

      Durante dos años de trabajo intenso logramos recopilar las verdades que nos fue posible para un trabajo que titulamos “O home do unto: historia real de una leyenda”. Tal y como convenimos desde un principio, publicaríamos solo cuanto fuéramos capaces de contrastar suficientemente de forma que pudiera ser elevado a la categoría de verdad y al margen de toda rumorología, extensa y casi única, por otra parte. Es decir, hechos y no dichos, verdad al margen de leyenda.
      Quince años después y unos cuantos trabajos más practicados sobre la leyenda, los hechos y Romasanta, me decidí a “reabrir” el caso de “El Hombre Lobo de Allariz", como se lo llamó en un principio. Uno de esos trabajos indujo el título: ROMASANTA, MEMORIA CIERTA DE UNA LEYENDA.
      Del repaso de los tres lustros transcurridos, la documentación entonces obtenida y ahora muy someramente ampliada, y el retorno a los escenarios de Romasanta, se ha conseguido, sobre todo, mayor claridad y concisión en lo que ya se había logrado establecer y, por contra, una seguridad casi total de que lo que hasta ahora no se ha sabido ya difícilmente se sabrá. Dicho de otro modo, la constatación de que la mejor y mayor oportunidad la tuvieron quienes vivieron los días que vivió "El Hombre Lobo", la justicia por ejemplo, urgidos más por quitarse de encima a semejante engendro que por profundizar en los hechos y en la verdadera historia de Romasanta.
      Con rotundidad hablo ahora de un proceso judicial tan amplio y dilatado como molesto e inútil. Amplio en el tiempo, dilatado en los trámites, molesto para la propia justicia e inútil para la verdad y los hechos.
      La prueba de que aquella historia que se corrió hasta muy afuera de este País molestaba a la justicia como si le quemara, no es ahora únicamente la lógica conclusión a través de premisas contrastadas, pruebas evidentes, de que los curas de la tierra natal de Romasanta habrían bautizado a una niña en vez de a un niño, Manuela en vez de Manuel, para apartar el "caliz" de aquel monstruo de la parroquial de Santa Eulalia de Esgos; sino irregularidades procesales en la Audiencia de A Coruña hasta en el mismo momento de llegar a condenar definitivamente a Romasanta a morir en garrote. Hasta en el único y extraordinario momento de permitir que un hombre le ajusticiara dos veces, dos veces votara "muerte" a "El Hombre Lobo de Allariz".

      Me decido, por último, a colocar la historia de Romasanta en La Red independientemente de que la publicación de este trabajo pueda algún interesar a alguna editorial, con la intención de abrir el conocimiento del caso lo máximo posible.
      Creo, además, que las posibilidades que Internet depara son las más adecuadas a este tipo de situaciones. En realidad esto no es más que el "refrescamiento" de mi base de datos de unos hechos inconclusos, a la que, como si de una colección de sellos se tratara, lo mejor que le puede ocurrir es seguir creciendo, estar viva y, en consecuencia, permanecer abierta.

EL AUTOR